Incendios en Chubut: 35,000 hectáreas en llamas y brigadistas activos en la Patagonia argentina
Los incendios forestales en Chubut han devorado más de 35.000 hectáreas de bosques nativos, matorrales y plantaciones en la Patagonia argentina, con brigadistas de todo el país luchando contra las llamas en condiciones extremas de calor, viento y sequía. Este desastre, que comenzó el 5 de enero de 2026 en Puerto Patriada, representa el peor en dos décadas y pone en jaque comunidades enteras, parques nacionales y la biodiversidad regional.
El origen del fuego: un incendio intencional que se descontroló
Todo inició la tarde del 5 de enero de 2026 en Puerto Patriada, una localidad en el departamento Cushamen de Chubut, cerca de El Hoyo. En apenas 48 horas, el fuego consumió 1.800 hectáreas, impulsado por un clima cálido y vientos que facilitaron su propagación nocturna a través de arboledas y matorrales. Para el 11 de enero, la cifra escaló a 12.000 hectáreas, y al 14 de enero superaba las 20.000, afectando bosques implantados y nativos en la Comarca Andina del Paralelo 42.
Las autoridades provinciales confirmaron rápidamente que el incendio fue intencional, ofreciendo una recompensa de más de 50 millones de pesos para identificar a los responsables. Este dato resalta una estadística alarmante: el 95% de los incendios forestales en Argentina tienen origen humano, ya sea por negligencia o deliberación. Expertos descartan hipótesis políticas como la responsabilidad mapuche, promovida inicialmente por algunos sectores gubernamentales, y apuntan a factores como quema para limpieza de terrenos o actividades productivas.
La expansión fue tal que obligó a evacuar a más de 3.000 personas entre el 5 y 7 de enero. La Ruta Nacional 40 se cerró temporalmente entre Epuyén y El Hoyo, reabriéndose con precauciones extremas. El 9 de enero, el secretario de Bosques de Chubut, Abel Nievas, lo calificó como la peor tragedia ambiental en 20 años, con el fuego cruzando rutas y amenazando poblados.
Evolución del desastre: de 1.800 a más de 35.000 hectáreas afectadas
La progresión del incendio en Chubut ha sido vertiginosa. Inicialmente confinado a Puerto Patriada, se extendió a El Hoyo, Epuyén, Cholila y el Parque Nacional Los Alerces, uno de los ecosistemas más valiosos de la Patagonia. Greenpeace reportó 21.000 hectáreas quemadas a mediados de enero, equivalente a la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Otras estimaciones elevan la cifra a 24.000 hectáreas para el 25 de enero, y fuentes recientes confirman más de 35.000, sumando focos en Puerto Patriada (14.770 hectáreas), El Hoyo-Epuyén (12.000), Los Alerces (6.000) y El Turbio (3.000, 90% controlado).
Este verano 2025-2026 ya acumula 28.000 hectáreas perdidas en Patagonia hasta el 20 de enero, con proyecciones de hasta 50.000. Comparado con temporadas previas, es un salto drástico: 7.747 hectáreas en 2023-2024 (Chubut: 6.985), y 31.722 en 2024-2025 (400% más). En 2025, Argentina perdió 150.000 hectáreas nacionales, con 48.688 en la cordillera patagónica.
Las altas temperaturas (23-30°C), vientos intensos y baja humedad relativa han reactivado focos constantemente, anulando enfriamientos nocturnos. Lluvias ocasionales ofrecieron respiro, permitiendo «guardia de cenizas» para evitar brasas en troncos y raíces, pero el pronóstico adverso complica todo.
| Zona afectada | Hectáreas quemadas | Estado actual |
|---|---|---|
| Puerto Patriada | 14.770 | Focos activos |
| El Hoyo y Epuyén | 12.000 | Activos |
| Parque Nacional Los Alerces | 6.000 | Crítico |
| El Turbio | 3.000 | 90% controlado |
| Cholila y alrededores | Variable | En alerta, rodeado |
Brigadistas en la primera línea: más de 500 héroes contra el fuego
Más de 500 brigadistas, bomberos voluntarios y equipos de apoyo combaten las llamas en Chubut, con refuerzos de provincias como Córdoba, Santa Cruz, Río Negro, San Luis y hasta Chile. El gobernador Ignacio Torres ha desplegado 650 brigadistas, ocho medios aéreos (incluyendo el avión hidrante más grande del país) y maquinaria pesada en puntos críticos como Villa Lago Rivadavia y el Parque Nacional Los Alerces.
Desde San Luis partieron 8 brigadistas y 22 bomberos voluntarios de cuarteles como Justo Daract, El Fortín y Villa de Merlo, con base en Cholila por 10 días, recorriendo 1.400 km bajo protocolos estrictos. Brigadistas de Buenos Aires llegaron el 26 de enero, sumándose a contingentes de Córdoba (36 efectivos) y otros. En total, decenas de camionetas y personal sanitario apoyan, asignados por el Sistema Nacional de Manejo del Fuego (SMNF) y la Agencia Federal de Emergencias (AFE).
Cerca de Cholila, dos incendios rodean zonas pobladas, con evacuaciones preventivas por humo denso. Los brigadistas enfrentan vientos que limitan operaciones aéreas y visibilidad baja, pero persisten en enfriamiento y contención.
Impacto ambiental: un ecocidio en la Patagonia
La Patagonia pierde biodiversidad irremplazable. Bosques nativos de alerces, matorrales y pastizales han sido arrasados, con pinos exóticos inflamables agravando la propagación. Hernán Giardini de Greenpeace llama esto un «ecocidio anunciado» por sequía invernal, cambio climático y deforestación: Argentina figura entre los 15 países con mayor pérdida forestal.
El Parque Nacional Los Alerces, joya ecológica, vio 6.000 hectáreas afectadas, amenazando especies endémicas. Expertos como Thomas Kitzberger del CONICET advierten que las 46.000 hectáreas de 2025 son las peores en 60 años. La falta de prevención, como reducción de carga combustible, perpetúa el ciclo.
Daños humanos y económicos: evacuados, viviendas y costos millonarios
Más de 3.000 evacuados buscan refugio, con 47 viviendas destruidas reportadas. En Puerto Patriada, el fuego avanzó sobre hogares e infraestructura. El impacto económico es devastador: proyecciones superan los 100.000 millones de pesos, sumando pérdidas en turismo (50.000 millones anuales en Patagonia), agricultura y restauración. El Gobierno de Chubut congeló 540 millones de la Ley de Bosques, destinados a protección nativa.
Casos previos ilustran: Las Golondrinas (2021) quemó 12.000 hectáreas, destruyó 511 viviendas y costó 5.000 millones. Torres enfatiza: «La prevención es ahorro», ya que el costo fiscal de estos incendios es altísimo.
Causas profundas: cambio climático, desidia y acción humana
La crisis climática combina con desfinanciamiento. Inviernos secos, veranos calurosos y vientos patagónicos crean «tormentas de fuego». Gobiernos sucesivos fallan en prevención, pese a fondos como los de Bosques. Manuel Jaramillo de Vida Silvestre urge limpiar áreas quemadas para producción, pero sin manejo de combustible, los incendios persisten. El 95% humano incluye quema intencional para pastoreo o expansión territorial.
La justicia investiga orígenes, descartando sesgos políticos. Comunidades viven en «estado de alerta permanente», como relatan víctimas.
Respuesta coordinada: gobierno, ONGs y solidaridad nacional
Chubut lidera con recursos provinciales, coordinando con Nación vía SMNF. Refuerzos interprovinciales y chilenos muestran solidaridad: «Todos con Chubut». ONGs como Greenpeace presionan por presupuestos preventivos. Torres advierte de condiciones adversas, pero el operativo redobla esfuerzos.
Lecciones y el camino adelante: hacia una Patagonia resiliente
Estos incendios exigen acción urgente: invertir en prevención, restauración y cambio climático. Reducir especies invasoras, capacitar brigadistas y regular quema humana son clave. La Patagonia, pulmón verde, no puede permitirse más desastres. Mientras brigadistas vigilan cenizas, urge un plan nacional para evitar repeticiones anuales.
Este artículo analiza el drama en Chubut desde múltiples ángulos, basado en reportes oficiales y expertas, para visibilizar la urgencia.
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