Alerta Sanitaria: Aumentan los Casos de Sarampión en Argentina
Un Virus que Resurge en Tiempos de Movilidad Global
Argentina enfrenta una situación epidemiológica crítica tras confirmarse el primer caso de sarampión en 2026. Se trata de un hombre de 29 años residente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que contrajo la enfermedad durante un viaje internacional. El diagnóstico, confirmado por el Instituto Malbrán, activó inmediatamente una alerta epidemiológica en todo el territorio nacional, evidenciando una vulnerabilidad sanitaria que trasciende las fronteras locales y refleja una crisis regional sin precedentes en la última década.
La confirmación de este caso representa más que un evento aislado. Es el reflejo de una tendencia alarmante que ha transformado el panorama epidemiológico de las Américas, donde la circulación del sarampión se ha multiplicado de manera exponencial, poniendo en jaque sistemas de salud que parecían haber controlado la enfermedad hace años.
El Contexto Regional: Una Crisis de Proporciones Preocupantes
Para entender la gravedad de la situación actual en Argentina, es fundamental analizar el escenario continental. Durante 2025, la Región de las Américas notificó 14.891 casos confirmados de sarampión distribuidos en 13 países, junto con 29 defunciones. Esta cifra representa un incremento de 32 veces respecto a 2024, indicando una aceleración sin precedentes en la transmisión del virus.
La Organización Panamericana de la Salud advirtió que en las primeras tres semanas de 2026, siete países ya habían reportado más de 1.000 nuevos casos, evidenciando que la tendencia alcista no ha cedido. México encabeza las estadísticas regionales con 6.428 casos confirmados y 24 muertes, seguido por Canadá con 5.436 casos y Estados Unidos con 2.242. Otros países sudamericanos como Bolivia, Chile, Uruguay, Paraguay y Perú también reportan brotes de magnitud variable, creando un escenario de extrema vulnerabilidad.
Argentina, que el año pasado contabilizó 36 casos, se encuentra ahora en una posición de alto riesgo. Aunque ha mantenido el estatus de país libre de circulación endémica del virus desde 2019, la movilidad internacional actúa como el principal vector de importación. El paciente confirmado viajó a Sídney, Australia, donde mantuvo contacto estrecho con una persona infectada. Otras fuentes indican que el contagio también pudo ocurrir durante un vuelo internacional desde Filipinas. En ambos casos, se evidencia cómo la conectividad global facilita la importación de enfermedades que parecían controladas.
Las Brechas de Cobertura Vacunal: El Talón de Aquiles
El factor más preocupante en la situación de Argentina es la insuficiente cobertura de vacunación. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud correspondientes a 2024, mientras que el 82% de la población argentina recibió la primera dosis de la vacuna triple viral, solamente el 46% completó el esquema con la segunda dosis. Estas cifras ubican al país en la «categoría roja», significativamente por debajo del umbral del 95% recomendado por la Organización Mundial de la Salud para garantizar la inmunidad de rebaño.
Esta brecha de cobertura es particularmente peligrosa considerando que el 78% de los casos confirmados en la región durante 2025 correspondió a personas no vacunadas, mientras que en el 11% no se pudo documentar el estado vacunal. El análisis epidemiológico revela un desplazamiento notable de la vulnerabilidad: aunque los menores de un año presentan la incidencia más elevada, la brecha inmunitaria se ha desplazado cada vez más hacia adolescentes y adultos jóvenes, grupos que representan una porción significativa de los contagios regionales.
La situación del paciente argentino confirmado resulta particularmente instructiva. A pesar de contar con antecedentes de vacunación, desarrolló la enfermedad tras su exposición en Australia. Este caso subraya que la vacunación, aunque altamente efectiva, no garantiza una protección del 100%, especialmente cuando existe brecha de cobertura poblacional que facilita la circulación del virus.
Síntomas y Mecanismo de Transmisión: Lo que Debe Saber
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa causada por un virus de la familia Paramyxoviridae. Su capacidad de transmisión es notablemente superior a otras enfermedades infecciosas: una persona infectada puede contagiar a entre 12 y 18 personas susceptibles a través de gotitas respiratorias, fluido de la tos o estornudos.
Los síntomas típicos incluyen fiebre alta, tos, congestión nasal, conjuntivitis y una erupción cutánea característica que comienza en el rostro y se extiende progresivamente hacia el resto del cuerpo. La enfermedad presenta una fase prodrómica de dos a tres días en la que aparecen los síntomas respiratorios iniciales, seguida por la erupción que generalmente emerge tres a cuatro días después del inicio de la fiebre.
La enfermedad puede provocar complicaciones graves, especialmente en población vulnerable: niños pequeños, personas con sistemas inmunológicos comprometidos, embarazadas y adultos no vacunados corren mayor riesgo de desarrollar neumonía, encefalitis y otras complicaciones potencialmente fatales. Durante 2025, las 29 defunciones registradas en la región, con el 73% concentrado en población indígena, ejemplifican cómo el sarampión continúa siendo una amenaza letal en contextos de vulnerabilidad.
Protocolos de Respuesta: Vigilancia, Rastreo y Aislamiento
Ante la confirmación del caso en Buenos Aires, las autoridades activaron protocolos de control epidemiológico de inmediato. El Ministerio de Salud de la Nación implementó un exhaustivo rastreo de contactos estrechos, extendiendo los operativos de control a localidades por donde el paciente transitó tras su regreso al país, incluyendo municipios como Azul y Tigre. El paciente se encuentra bajo seguimiento médico continuo.
Desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y las autoridades bonaerenses se reforzó la vigilancia epidemiológica en toda la provincia. El protocolo incluye la identificación y monitoreo de todos los contactos cercanos, con énfasis en personas vulnerables como menores de un año, inmunocomprometidos y no vacunados. Las medidas de aislamiento del paciente se mantienen activas para prevenir cualquier posible cadena de transmisión secundaria.
Hasta el momento de los reportes disponibles, no se han confirmado nuevos contagios vinculados al caso índice, un resultado positivo que refleja la efectividad de la respuesta rápida de las autoridades sanitarias. Sin embargo, las alarmas permanecen encendidas debido a la vulnerabilidad general de la población.
Esquema de Vacunación: Una Herramienta Crucial
La estrategia más efectiva para contener el sarampión sigue siendo la vacunación completa. La vacuna triple viral (SRP), que protege contra sarampión, rubéola y paperas, forma parte del Calendario Nacional de Vacunación de Argentina y se aplica de manera gratuita y obligatoria. El esquema contempla dos dosis: la primera al año de vida y la segunda al ingreso escolar, alrededor de los 5 o 6 años.
Para adultos sin esquema comprobado o con riesgo de exposición por viajes internacionales, las autoridades recomiendan verificar su carnet de vacunación y completar las dosis correspondientes. Especialistas insisten en que toda persona mayor de un año sin comprobante de vacunación o con antecedentes de una única dosis debe recibir una dosis adicional como medida de protección.
La importancia de completar el esquema radica en que la primera dosis genera protección en aproximadamente el 93% de los vacunados, mientras que la segunda dosis eleva esta protección a más del 97%. Esta segunda dosis es fundamental para alcanzar la inmunidad de rebaño necesaria para interrumpir la circulación del virus en poblaciones.
El Factor Copa Mundial: Un Riesgo Adicional
La proximidad de la Copa Mundial de Fútbol 2026, que se disputará en territorio norteamericano, agrega una capa adicional de preocupación a los expertos sanitarios regionales. La Organización Panamericana de la Salud ha señalado explícitamente que este evento masivo representa un nuevo factor de riesgo epidemiológico.
Los eventos deportivos internacionales de esta magnitud generan concentraciones masivas de personas y movilidad internacional sin precedentes. Hinchas, jugadores y personal técnico de múltiples países convergirán en espacios cerrados y abiertos, aumentando exponencialmente el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas. En el contexto de una región donde la cobertura vacunal es insuficiente y los casos están en ascenso acelerado, el Mundial representa una oportunidad para que el sarampión se disemine aún más.
Esta preocupación ha motivado que la OPS inste a los gobiernos a acelerar sus campañas de vacunación, fortalecer la búsqueda activa de casos, garantizar respuestas rápidas ante cualquier sospecha, y reforzar la vigilancia epidemiológica en los meses previos al evento.
Desafíos en la Implementación de Políticas de Salud Pública
Argentina enfrenta un desafío complejo en la implementación efectiva de políticas de vacunación. Aunque el país tiene un sistema de salud relativamente estructurado y vacunas accesibles de forma gratuita, alcanzar la cobertura del 95% requiere esfuerzos coordenados a nivel nacional, provincial y municipal. La brecha entre la primera y segunda dosis (82% versus 46%) sugiere que existen barreras significativas para completar el esquema, ya sean logísticas, de comunicación o de confianza pública.
La desinformación sobre vacunas, fenómeno global cada vez más visible en redes sociales, también juega un rol. Aunque no hay datos específicos en las fuentes disponibles sobre el impacto de este factor en Argentina, la realidad regional muestra cómo creencias infundadas pueden afectar la cobertura vacunal.
Además, la pandemia por COVID-19 generó trastornos significativos en los calendarios de vacunación convencionales en toda la región, impacto cuyas consecuencias aún se reflejan en coberturas subóptimas para otras enfermedades prevenibles como el sarampión.
Recomendaciones de las Autoridades Sanitarias
El Ministerio de Salud de la Nación insta a intensificar la sospecha clínica ante cualquier cuadro febril acompañado de erupción cutánea. La población en general debe estar alerta y consultar con profesionales ante síntomas compatibles con sarampión, especialmente si existe antecedente de viaje o contacto con casos sospechosos.
Las autoridades recomiendan verificar el carnet de vacunación personal y de los miembros de la familia, particularmente antes de realizar viajes internacionales. Personas que planeen desplazarse a zonas con circulación activa del virus deben completar su esquema de vacunación con al menos dos semanas de anticipación, tiempo necesario para que la inmunidad se establezca adecuadamente.
También se recomienda fortalecer la vigilancia en puntos de entrada internacional, intensificar la búsqueda activa de casos sospechosos, mejorar la capacidad diagnóstica de laboratorios, y garantizar acceso equitativo a la vacunación en poblaciones vulnerables.
Perspectivas Futuras: La Carrera Contra el Reloj
El panorama epidemiológico actual coloca a Argentina y toda la región en una carrera contra el reloj. La persistencia de brechas de cobertura vacunal, combinada con el aumento sostenido de casos regionales y la proximidad de eventos que facilitarán la movilidad internacional, crea un escenario de riesgo elevado para rebrotes de sarampión.
Sin embargo, la historia epidemiológica de Argentina ofrece esperanza. El país ha logrado mantener la circulación endémica controlada desde 2019 mediante sistemas de vigilancia efectivos y respuestas rápidas ante casos importados. La rapidez con que se detectó y controló el caso confirmado en febrero de 2026 demuestra capacidades instaladas que, fortalecidas con mejoras en cobertura vacunal, pueden contener la amenaza.
El desafío ahora es transformar esta alerta en acción sostenida. Aumentar la cobertura de la segunda dosis del 46% al 95% recomendado requiere inversión en campañas de comunicación, mejora de accesibilidad a vacunas, y fortalecimiento de confianza pública. Argentina posee los recursos, la experiencia y la estructura sanitaria para lograrlo. La pregunta que enfrenta es si existe voluntad política y recursos suficientes para hacerlo antes de que la situación regional se agrave aún más.
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