Javier Milei ataca a Paolo Rocca: Crisis en el gabinete
El presidente Javier Milei ha desatado una tormenta política al lanzar una ofensiva pública y feroz contra Paolo Rocca, CEO del Grupo Techint, sorprendiendo a su propio gabinete y profundizando una grieta en el corazón del poder económico argentino. Este enfrentamiento, que escaló en los últimos días de enero de 2026, revela tensiones profundas entre la agenda libertaria de apertura comercial total y los intereses de uno de los conglomerados más poderosos del país.
El detonante: La licitación en Vaca Muerta y la derrota de Techint
Todo comenzó con una licitación clave para el suministro de tubos de acero en Vaca Muerta, el yacimiento shale que representa el futuro energético de Argentina. Por primera vez en décadas, una empresa extranjera, la india Welspun, se adjudicó el contrato por 480 kilómetros de caños a un costo de USD 203 millones, un 25% menos que la oferta de Tenaris, filial de Techint. Esta decisión gubernamental, alineada con la política de apertura comercial indiscriminada impulsada por Milei, desplazó a un proveedor local histórico y encendió las alarmas en el establishment industrial.
Milei no tardó en defender su postura en redes sociales y discursos públicos. «Caños más caros implican menor rentabilidad del proyecto, menores inversiones, menos empleo, menos exportaciones», argumentó el presidente, criticando el antiguo régimen de «compre nacional» que, según él, desincentivaba la competencia y elevaba costos para empresas y consumidores. Esta visión choca frontalmente con las advertencias de Rocca, quien meses atrás había alertado sobre la «amenaza china» para la industria local si se aceleraba la apertura sin protecciones.
El conflicto no es nuevo. Los primeros cortocircuitos datan de hace meses, cuando Rocca planteó objeciones a la desregulación comercial. Sin embargo, la pérdida de la licitación actuó como catalizador, transformando desacuerdos técnicos en una guerra abierta.
La escalada verbal: De «Don Chatarrín» a conspiraciones golpistas
Desde Mar del Plata, durante la cumbre de La Derecha Fest, Milei abandonó su tono moderado reciente y apeló a su visión maniquea de la política. «Aquellos que tienen productos más caros y de menor calidad no son dignos del favor del mercado y si quieren hacerlo por la fuerza con negocios turbios con el Estado deben desaparecer e ir a la quiebra», exclamó, sin nombrar directamente a Rocca pero apuntando al «capitalismo de amigos» y la «casta» del establishment.
La ofensiva se intensificó en X (antes Twitter). Por tercer día consecutivo, Milei reposteó mensajes incendiarios. Uno de ellos, del usuario @ziberal, lo acusaba directamente: «Y que quede constancia que Paolo Rocca (Don Chatarrín) jugó all in para que el actual gobierno termine post elecciones de septiembre. Jubílate, tano. Perdiste». Milei añadió un lacónico «DATO», adhiriéndose a la narrativa de que Rocca había conspirado contra su gobierno antes de las legislativas de octubre de 2025, donde los libertarios lograron un triunfo sorpresivo tras una derrota en Buenos Aires el 7 de septiembre.
El apodo «Don Chatarrín», acuñado por militantes de La Libertad Avanza (LLA) en Tierra del Fuego, se viralizó. Funcionarios cercanos como Juan Bautista Yofre elevaron las acusaciones, señalando a Rocca de intentar un «golpe de Estado» en el contexto electoral bonaerense, en alianza con opositores y supuestos desleales internos. Estas declaraciones, reposteadas por Milei, profundizaron la tensión, convirtiendo un desacuerdo económico en un relato de traición.
Rocca, hasta hace poco elogioso con la gestión mileísta, había admitido errores pasados, como en una conversación con el exjefe de Gabinete Guillermo Francos. Pero nada detuvo la embestida presidencial, que incluyó dardos contra periodistas, economistas y políticos que defendían la industria del acero: «Si ves ‘periodistas’, ‘economistas’ y políticos hablándote de la industria del acero y los prejuicios que causa la apertura, ya sabés quién le llena el sobre…».
Desconcierto en el gabinete: ¿Quién es el autor intelectual?
La ferocidad del ataque tomó por sorpresa al Gabinete nacional. Fuentes oficiales describen un desconcierto generalizado. Santiago Caputo, principal consejero de Milei, emerge como el autor intelectual de la ruptura, según colaboradores presidenciales. «Fue él quien le metió en la cabeza que Techint intentó desestabilizar», despotricó un estrecho aliado del presidente. Un ministro encumbrado confesó nunca haber oído a Milei hablar de «conspiraciones de Rocca», y deslizó: «Los enemigos eran otros».
A pesar de la tormenta, Milei descarta purgas. «Lo importante es que estén alineados con las ideas del Gobierno, independientemente de su pasado laboral», responden sus cercanos. Varios exTechint en el Ejecutivo optaron por un bajo perfil, evitando involucrarse. Uno susurró: «Yo tuve la camiseta de Techint y sorprende este nivel de destrato». Esta contención refleja la necesidad de cohesión interna, en un 2026 que arranca con Presupuesto aprobado, más bancas en el Congreso y reformas laborales en el horizonte.
El episodio condensa las tensiones de fin de 2025: un oficialismo victorioso electoralmente pero traspasado por internas feroces. Karina Milei capitalizó el triunfo para consolidar su rol como garante del orden, limitando movimientos de asesores como Caputo y canalizando negociaciones a través de figuras como Patricia Bullrich o Manuela Santilli. La jefa del bloque libertario en el Senado emerge como puente con el sistema político tradicional, esencial para acuerdos con gobernadores.
Techint vs. Milei: Visiones opuestas sobre la economía argentina
En el fondo, el choque es ideológico. Milei defiende una economía ética, libre y capitalista, rompiendo con el proteccionismo y el estatismo. Presenta la adjudicación a Welspun como victoria contra privilegios: menores costos, más competencia, mayor inversión. Techint, por su parte, advierte de competencia desleal, pérdida de industria y desempleo, especialmente ante la ofensiva china en acero.
Paolo Rocca, heredero de un imperio que abarca siderurgia, energía y salud, representa el capitalismo argentino global. Techint, con Tenaris como buque insignia, ha sido pilar de Vaca Muerta. Rocca pidió atender amenazas externas y cuestionó la apertura sin gradualidad. Milei lo ve como símbolo de empresarios prebendarios que prosperaron con negocios turbios y coimas, evocando escándalos pasados como los cuadernos de las coimas.
Históricamente, Techint navegó todos los gobiernos: kirchnerista, macrista y ahora mileísta. Su optimismo inicial con Milei contrastó con las advertencias recientes. El presidente, en discursos como el de Davos, ya había marcado distancia del «capitalismo de amigos», pero este ataque marca un antes y después en la batalla cultural.
Implicancias políticas: ¿Estabilidad o fractura interna?
El timing es clave. Milei llega a 2026 con victorias legislativas: más bancas, Presupuesto 2026 aprobado y verano activo para reformas. Pero la foto del triunfo oculta tensiones. La Casa Rosada se divide entre polos: el núcleo duro mileísta y pragmáticos. Karina Milei lee el escenario con claridad, fijando límites a Caputo y priorizando gobernabilidad.
En el Senado, la nueva jefa de bloque actúa como equilibrio, esencial para reformas estructurales. El gobierno precisa musculatura política para negociar con gobernadores y mercados. Un verano sin traspiés es vital, pero ataques como este arriesgan alienar aliados económicos.
Fuera del Ejecutivo, el eco resuena. Medios y analistas debaten si Rocca es golpista o víctima de paranoia presidencial. Influencers macristas convertidos a mileísmo amplifican el relato. La oposición observa, mientras el establishment evalúa riesgos de una economía sin Techint como ancla.
Contexto histórico: De aliados a enemigos simbólicos
Rocca no es un adversario cualquiera. Techint sobrevivió crisis, causas judiciales (como el memorándum con Irán) y fue elogiado por Milei inicialmente. Admitió errores, como oponerse a medidas que luego respaldó. Pero Milei, con su retórica de propiedad privada, no agresión y mercado libre, ve en él el enemigo perfecto: símbolo de privilegios estatales.
Este enfrentamiento simbólico defiende la receta de apertura. Abandonando mesura, Milei ataca a un rival temible, galvanizando bases. Llama a confiar en la renovación empresarial, cerrando con un llamado a sostener el cambio.
¿Qué sigue para Argentina en 2026?
La crisis expone dilemas: ¿apertura total o proteccionismo selectivo? ¿Competencia global a costa de industria local? Vaca Muerta necesita tubos baratos para exportar gas, pero ¿a qué precio laboral? El gobierno insiste en baja de precios y inversiones, mientras Techint alerta sobre desindustrialización.
Sin purgas inminentes, el foco está en alineación ideológica. ExTechint permanecen, pero bajo escrutinio. Para Milei, este pulso cultural contra el establishment fortalece su narrativa transformadora.
En un país polarizado, este choque redefine alianzas. Milei emerge como ariete contra privilegios, Rocca como voz de la industria amenazada. El 2026 promete más fricciones, pero también oportunidades si el pragmatismo prevalece sobre la épica.
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